Acuse de Recibo: El corrido del Cien Vacas





“…pues tú eras para mí la medida de todas las cosas”.
Carta al padre
Franz Kafka


Por Atzin Nieto


Chaleco antibalas (Penguin Random House, 2015) es una novela que logra despertar diversas sensaciones en el lector a la hora de leerla; intriga, emoción, sorpresa son solo algunas de las muchas que me atrevería a nombrar. 

A través de sus 426 páginas vamos descubriendo la historia de don José Manuel Venegas, un macho cimarrón que vive casi setenta años con una fama que por momentos lo convierte en más mito que leyenda, a pesar de ser un hombre de carne y hueso originario de Valparaíso, uno de los muchos pueblos que, aún hoy por hoy, siguen en pie en el estado de Zacatecas.


Su padre era famoso por burlar a la muerte –nos dice-, pero bueno, se nos fue el héroe del valle –bromea con que, ahora que no está, la gente tendrá que buscar algo más de que hablar, pues él era el que siempre estaba allí armando líos e inventando historias.


María Venegas construye la trama de esta novela a manera de escalera contando un vaivén entre el pasado y el presente, con cada uno de los veintiséis capítulos que la conforman, para que podamos conocer las dos historias que en cierto punto coincidirán. Ese pasado difícil que viven ambos personajes, tanto María como su padre, es lo que los hace ser muy parecidos, pero a la vez distintos, son dos polos iguales que buscan de una u otra forma encontrarse, y sin embargo, terminan repeliéndose.


Es la maldición del padre desaparecido: ausente, y sin embargo presente en su ausencia.


A lo largo de la novela nos volvemos parte del juego ficcional autobiográfico que la autora establece, a tal grado que vamos conociendo las múltiples aventuras de estos dos personajes (padre e hija) conectando cierta empatía hacia la figura del renegado José Manuel Venegas, apodado “Cien vacas”, quien es temido por algunos, respetado por otros y odiado por varios más.
  

-¿Eres hombre de palabra o no? –grita Ricardo, y de un solo movimiento José estira el brazo, le quita a Manuel el sombrero y se lo pone en su propia cabeza como diciendo “Ya no lo vas a necesitar”. Levanta el brazo, apunta la pistola al rostro de Manuel y dispara una bala.


Venegas al igual que Kafka comparte sentimientos encontrados hacia su padre, de ahí el título Chaleco antibalas utilizado a manera de metáfora para definir la relación de la protagonista con José Manuel Venegas. Una relación que por momentos parece romperse; sin embargo, de alguna u otra manera ambos personajes terminan perdonando esos errores del pasado.


Yo me la paso reprogramando los nuevos número en mi celular, con el nombre de “Apá”. Esa palabra de tres letras ya no se siente como si fuera una mentira. Se siente como si la palabra misma estuviera hecha de carne y hueso.


Los corridos son una parte fundamental de la vida de don José, le gusta escucharlos mientras bebe cerveza con sus compadres o cuando está feliz. En ellos se ve profundamente reflejado, ya que el corrido tiene ese carácter combativo, mismo que supo trasmitir a la autora/personaje. De ahí también que la novela en inglés se titule Bulletproof Vest The Ballad of an Outlaw and His Daughter.

Al tener una prosa sencilla, pero fascinante, la lectura resulta amena y nada complicada. Por ende, nos volvemos cómplices de ese pasado que tarde o temprano termina por alcanzar a don José. Somos testigos de cómo el narcotráfico nace, crece y se propaga incluso en los pueblos más alejados de nuestro país. 

La mezcla de algunos hechos reales ocurridos tanto en el estado de Zacatecas acerca de la presunta fuga de cincuenta y tres presos la madrugada de un sábado del 2009, o la caída de las torres gemelas en New York, aquel once de septiembre del 2001, entre muchos otros, componen esta ambiciosa obra que resulta en una muy buena novela. También quiero mencionar que es la primera novela traducida de la autora al español y que nos deja con un gran sabor de boca al conocer una parte de su querido viejo.



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