Literatura escrita por mujeres, en la balanza

  • Las mujeres leen, escriben y venden más ejemplares que los hombres, sin embargo, el reconocimiento no es el mismo: Sara Sefchovich.




Por Óscar Cortés

Ciudad de México, 01/09/16, (N22).- Los cambios en la vida social de los últimos treinta años han propiciado una mayor participación de las mujeres en la literatura. La escritora Sara Sefchovich recuerda que en 1983 había una  imperiosa necesidad por conocer las historias emanadas del talento femenino que no se publicaban en México, por tal motivo publicó la primera antología de escritoras latinoamericanas titulada Mujeres en el espejo.

A más de tres décadas de esa publicación, Sefchovich retomó el tema para actualizar los datos y ofrecer un amplio panorama sobre los estilos de escritura y reconocer sus aportaciones en un espectro tan amplio que va desde Juana de Asbaje en el siglo XVII, hasta la bielorrusa Svetlana Aleksiévich -la periodista ganadora del Premio Nobel de literatura 2015- en la publicación  El cielo completo, mujeres escribiendo, leyendo (Oceano, México, 2015).

“Me di cuenta que tenía que reescribir las ideas en función de los cambios que ha sufrido la escritura y la lectura de las mujeres. Los transformaciones pasan por la modernización de la sociedad y el aumento del nivel de la educación”, afirmó la escritora mexicana.

En esta nueva edición, la investigadora incluyó un capitulo para explicar un fenómeno de discriminación que se generó en México en la década de los noventa: los críticos denominaron literatura light a las obras de escritoras como Elena Poniatowska, Guadalupe Loaeza, Ángeles Mastreta y Cristina Rivera Garza, como si sus historias formaran parte de una moda.

Esa experiencia la vivió Sefchovich cuando publicó Demasiado corazón. “Hablo mucho de cómo se lee a las escritoras. Me baso en la experiencia que tuvimos en México. Nos descalificaron desde un principio, incluso a veces sin leernos, pero ahora quieren jalar al redil de ‘¡son lo máximo!’ a las escritoras que empiezan con un librito, que prometen ser grandiosas sin poder comprobarlo. Se fueron al otro extremo”, afirmó la escritora.

La ensayista mexicana incluyó el trabajo y análisis de escritoras africanas, francesas, latinoamericanas y chinas.

“Hice comparaciones con autoras que me parece que caben en el mismo lugar, por ejemplo comparar a Simone de Beauvoir, que es un ícono de las feministas, con Taylor Caldwell que es una escritora que representa a los conservadores norteamericanos. Comparé escritoras que aunque hayan escrito 20 novelas hacen siempre la misma historia una y otra vez. Hablo mucho de las escritoras que pasaron por momentos de sufrimiento de guerras, de exilios, y  de cómo llegan a otros países para contar sus historias. También de las best sellers porque lo que más venden en el mundo son escritoras, como Agatha Christie que ha vendido más de 100 millones de ejemplares”, comentó.

La participación de las mujeres en la industria editorial es fundamental. Según los datos de Sefchovich, las mujeres leen, escriben y venden más ejemplares que los hombres, sin embargo, el reconocimiento no es el mismo. Al final, la última lectura la tiene el público.

Ojalá el libro sea una invitación a conocer a todas estas escritoras, a disfrutar de sus historias y su trabajo, esa es la idea del ensayo. Que se conozcan las aportaciones de las mujeres y se le considere su trabajo como debe de ser. Espero que algún día no sea necesario hacer este tipo de publicaciones”, finalizó la investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


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