Víctor Acuña y Armando Colina anuncian el "Nuevo catecismo para indios remisos"

  • “Un día llegó Francisco y no sabía quién era. Un señor de manta y huaraches, que se fue directo  a los libros de arte, me llamó mucho la atención. Días después me propuso hacer unos retratos si yo le daba libros de arte, y así fue como nos conocimos”.




Por Alberto Aranda 

Víctor Acuña y  Armando Colina conocieron en distintos momentos a Carlos Monsiváis. La vida, y su trabajo en el mundo del arte, los llevaría después a conocer a Francisco Toledo, quien se volvió una visita frecuente a la librería que tenían.

“Un día llegó Francisco y no sabía quién era. Un señor de manta y huaraches, que se fue directo  a los libros de arte, me llamó mucho la atención. Días después me propuso hacer unos retratos si yo le daba libros de arte, y así fue como nos conocimos”, comentó Armando Colina, galerista.

Con el tiempo los galeristas lograrían juntar a los dos creadores con la publicación de  Nuevo catecismo para indios  remisos, el cual nació con unas placas antiguas que fascinaron a Toledo y Monsiváis.

“Eran placas poblanas, las descubrí y no supe qué hacer con ellas, eran alrededor de 70.  Primero las mandamos limpiar porque estaban en un estado desastroso, se las mostramos al maestro Toledo y rápido las intervino, se las mostramos a Monsiváis y dijo yo escribo”.

Estas anécdotas fueron compartidas con el público que acudió a la charla en el Museo del Estanquillo, museo que resguarda la colección de Carlos Monsiváis y de la cual los galeristas forman parte del consejo que la maneja.

“Lo extrañamos enormemente porque los sábados iba a ver a los anticuarios a Zona Rosa y pasaba a visitarnos y nos enterábamos de lo que pasaba en el mundo. Él sabía todo”, indicó Víctor Acuña. 

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Imagen: http://bit.ly/2cg0Ade

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