El Cervantino visto desde los vendedores


  • Las ventas han caído respecto a años pasados, pero aún es una de las épocas esperadas para la vendimia, dicen comerciantes

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Guanajuato, 03/10/16, (N22/FIC).- En la calle palpita que ya viene. Los puestos se llenan de productos y de letreros que solicitan “vendedores por temporada”: restaurantes, tiendas de ropa, de artesanía, hoteles.


El Festival Internacional Cervantino llega por 44 ocasión a las calles de Guanajuato y con él, los comerciantes esperan la llegada de ingresos que les permitan, si bien ya no cumplir el dicho que solía ser famoso entre los comerciantes “con el Cervantino salen las ventas del año”, al menos hacer un colchón para el resto del año.

En las Peter Pizza están solicitando meseros por temporada. El restaurante que solo ofrecía la comida tradicional de Italia, decidió, desde el Cervantino de hace dos años, extender sus horarios y acercar sus fronteras y ahora ofrece también desayunos mexicanos y americanos.

Victor Parra es el encargado del local por las mañanas, tiene tres años al frente del restaurante y calcula que la época cervantina se traduce en un 70 por ciento más de ventas. Por eso, los 11 trabajadores que ahí sirven, cocinan y lavan en la mañana y los otros 11 de la tarde, no se dan abasto.

“Esperamos encontrar buenos meseros para esta temporada”, dice Parra.

Delia Romero, dueña de un pequeño, pero tradicional puesto de juguetes típicos de Guanajuato en el Mercado Hidalgo, espera que sus ventas sean 60, 70 por ciento más altas que los meses anteriores del año.

“En esta fecha siempre nos va mejor que en otros meses del año, pero ya no es lo que antes. La economía a nivel mundial, está bajando, eso es algo real y el turista que viaja gasta en lo indispensable: hotel, comida… Estos juguetes digamos que son bonitos, originales, de artesanos que han ganado premios, pero inútiles”, se lamenta mientras enseña piezas de calaveras pintadas a mano, juguetes de latón o papel mache, originarios de todos los rincones del estado, Juventino Rosas, Celaya, Salamanca, Silao.

“Ya no es ni la sombra de lo que fue”

Las expectativas de las buenas ventas no son compartidas. Hay quien asegura, como el poema de Jorge Manrique, que todo tiempo pasado fue mejor.

“El Cervantino ya cayó de lo que era, no es ni la sombra de lo que fue antes”, dice Eloy Segura, dueño de una joyería en la Plaza de la Paz, un sitio privilegiado para el paso de turistas.

El análisis socioeconómico que desde la puerta del negocio ha hecho a lo largo de los años, es que los borrachos y los jipis representan una derrama monetaria que se esfumó cuando se les sacó de las calles.

“Quitaron a los jipis y ellos jalaban mucha gente, venía gente de todo el país, de Chihuahua, Coahuila, Monterrey, de todo el país. Y además dejaban que la gente tomara en la calle… y ya no. Según los quitaron porque le dieron a Guanajuato el Patrimonio de la Humanidad y eso significa que les dan dinero al gobierno para que embellezcan y pues sacaron a los jipis y borrachos y con eso se fue el Cervantino al 30 por ciento de lo que era antes… El borracho es una economía rodante”.

Y hace cuentas muy alegres: en ese entonces, él tenía el negocio abierto hasta las 5 de la mañana porque no faltaba el borracho que entraba con su novia y le compraba un anillo o un collar a la suegra para quedar bien. Un fin de semana, asegura, podía vender hasta 25 mil pesos, hoy son unos 6 mil.

“Yo cerraba porque venían las pipas a lavar y los policías arreaban a todos los chavos, ahora a las 12 de la noche ya se acabó”.

Algo de razón le dan las cifras del gobierno de Guanajuato que cada año boletina los números del Cervantino. En el 2014, el gobernador dijo que la derrama económica fue de 450 millones de pesos. Para el 2015, el gobernador bajó los números a 379 millones de pesos.

Para este año, se espera un repunte. La dirección municipal de Turismo espera una derrama de 430 millones de pesos y entre 500 y 550 mil visitantes.

“Esperamos que este año las cosas estén mejor que el anterior, que este sea uno de los festivales más importantes de los últimos 10 años, porque se celebran los 400 años de la muerte de Cervantes, porque el país invitado, España es muy atractivo, y por el estado invitado, que es Jalisco, es de los que tradicionalmente más turistas llegan al festival ”, dice Salvador Jaime, director de Turismo del municipio de Guanajuato.

Durante todo el FIC se espera el 70 por ciento de ocupación hotelera, frente al 55, 60 por ciento del año.

Del ingreso por turismo, que según el informe de Gobierno del 2015, es de 74 mil millones de pesos, el FIC, según el mismo documento, aporta 400 millones.

Francisco Guzmán es un locatario del Mercado Hidalgo que ha pasado aquí toda su vida. Prácticamente fue parido en la puerta del lugar al que volvió 50 años después cuando su madre murió y le heredó el pequeño puesto de refrescos y dulces, bolillos de leña y chiles güeros en salmuera.

La vida de don Francisco parece ajena al bullicio del festival que ya comenzó a llenar los puestos de guacamayas -esas deliciosas tortas de bolillo duro con chicharrón, pico de gallo y carnitas, que bien le hacen la competencia a las ahogadas de Jalisco o a las de tamal del chilango- de comensales.

“Yo con la gente de aquí de Guanajuato tengo para mis tortillas y mis frijolitos, si me cae un dinero extra lo usamos para reinvertirlo, pero nada más”.

Un tanque de gas, una despensa llena.

En 21 años vendiendo pasteles y buñuelos en el Centro Histórico de Guanajuato, Mayra ha visto de todo. Hasta un rayo que el año pasado reventó una de las bóveda del Templo de la Compañía y salpicó piedras hasta sus postres.

Ella tiene permiso para vender los días domingo de 8 a 2 de la tarde y aunque ha intentado extenderlo, para la época del Festival, dice que no se lo permiten en el Ayuntamiento.

Para Mayra, que mantiene a sus dos padres, la llegada del Cervantino representa un ingreso casi insignificante, pero que para ella puede ser una diferencia: un tanque de gas extra o la posibilidad de llenar la despensa para cualquier emergencia.

“Tengo la expectativa de que vaya a estar bien, pero por lo general los visitantes vienen a tomar, no tanto a lo cultural, por eso a Guanajuato se le conoció como la barra más grande del mundo”.

Mayra descarta cambiar de giro y responder a la demanda del mercado, por ejemplo vender chilaquiles en las mañanas para los crudos, tendría que esperar varios años para que el Ayuntamiento se lo permita. Quizá antes de que eso ocurra, otro rayo caiga cerca de sus postres.

Imagen: http://bit.ly/2dmflfa
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