Vive la Tierra su sexta gran extinción en masa

Por el momento, la temperatura en el planeta no ha subido demasiado, pero sólo es cuestión de tiempo; habrá que hacer más para reducir las emisiones, porque cuando el hielo de los polos y los glaciares se derrita aumentará el nivel del mar de manera importante, señala el paleontólogo Eustoquio Molina.



Ciudad de México, México, 20/10/16, (N22/AMC).- En el pasado desaparecían tres especies al día durante los eventos conocidos como extinción a fondo. Hoy, las cifras, advierte el micropaleontólogo español Eustoquio Molina, pudieran ser exageradas, pero los biólogos que se han ocupado de hacer cálculos indican que se extinguen 30 mil especies al año, 72 al día, 3 en una hora, lo que hace ver que la presente es la sexta gran extinción en masa, considerable y acelerada, que acontece en el Holoceno, última y actual época geológica.

“A veces la extinción se acelera, y da lugar a un evento de extinción que involucra a muchas especies, lo que sería una extinción en masa; de las extinciones hay tres tipos: la gradual, lenta, que puede llevar uno, dos o tres millones de años; o en masa rápida, que toma alrededor de 100 mil años; y la súbita o catastrófica.

A lo largo de los tiempos geológicos han existido muchos eventos de extinción en masa, pero sólo cinco son los grandes eventos de extinción, actualmente estaríamos en el sexto de esta naturaleza. Estas cinco grandes extinciones en masa involucraron a más del 75% de especies que existían en su momento, el resto no llegaron a suponer porcentajes de extinción tan altos.

Invitado a El Colegio Nacional para participar en las conferencias del “Encuentro Libertad por el saber. Pensar en la muerte”, Eustoquio Molina, especialista en los microfósiles foraminíferos, especialmente en los del medio marino, cuya abundancia en el registro fósil a lo largo del tiempo geológico y otras características los convierte en valiosa herramienta para el estudio del pasado y presente de nuestro planeta, presentó la charla “Eventos de extinción en los últimos cien millones de años”.

Entre los eventos que han acontecido en los últimos cien millones de años se encuentra la extinción del límite Cretácico-Paleógeno (que causó la desaparición de los dinosaurios), esta es una de las cinco grandes extinciones en masa (las cuatro anteriores son más antiguas y menos conocidas), y es de las que más se conoce por ser de las más recientes y de las que se tiene un registro fósil mejor conservado.

Desde hace unos 100 millones de años (ma), apuntó Molina, se han producido una serie de eventos de extinción: límite Cenomaniense/Turoniense (hace 94 ma), límite Cretácico/ Paleógeno (66 ma), límite Paleoceno/Eoceno (56 ma), tránsito Eoceno medio-Eoceno superior, límite Eoceno/Oligoceno (33-39 ma), Pleistoceno (2.58 ma) y la sexta gran extinción en masa rápida que acontece en el actual Holoceno.

La sexta gran extinción

Las causas de la extinción en masa son desencadenantes, así como las que van después acelerando o produciendo la extinción. Entre las causas primarias desencadenantes hay fundamentalmente tres tipos: geológicas, extraterrestres y biológicas. Las primeras son referentes a los movimientos de los continentes a lo largo del tiempo, cambios de nivel del mar y vulcanismo intensivo; las biológicas indican si hay una especie que ha proliferado tanto que provoca que otras se extingan y que se extingan en masa, este es un factor desencadenante excepcional. Y las extraterrestres, la más conocida es la de los impactos de meteoros, las cuáles son causas muy excepcionales de extinción (como la ocurrida en el límite Cretácico-Paleógeno).

“La causa desencadenante de la sexta extinción es la extraordinaria proliferación de nuestra especie, pues hemos pasado en muy poco tiempo a ser más de siete mil millones de habitantes, con un aumento de 100 millones de humanos por año. El hombre la ha provocado por la caza, pesca y recolección intensiva y no sostenible; por la introducción e invasión de especies exóticas promovida por la globalización, y la destrucción y contaminación de los hábitats naturales”, señaló el investigador de la Universidad de Zaragoza, cuya presentación al público estuvo a cargo del presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, Jaime Urrutia Fucugauchi.

Esta extinción en masa rápida registra tres etapas: la primera empezó hace cien mil años con la dispersión de nuestra especie, el homo sapiens, por todo el mundo, y a medida que iba colonizando hizo que con su caza intensiva se extinguieran los grandes mamíferos.

La segunda etapa comenzó hace más de 11 mil años con el inicio de la agricultura, lo que permitió tener cosechas, no depender solo de la caza, facilitó el establecimiento de súper poblaciones, después de ciudades y así los humanos pudieron expandirse a grandes escalas, para lo cual hubo que destruir los hábitats naturales, y por primera vez en las grandes extinciones en masa las plantas empezaron a ser muy afectadas; si una planta se extingue y un animal se alimenta de ella se da un fenómeno que se conoce como cascada de co-extinción.

La tercera etapa se registra en la actualidad con la industrialización y el cambio global. Empezó en los años 1700 y se desarrolló hacia los de 1800 en Estados Unidos, es en la que se genera una serie de gases de efecto invernadero, cambio climático/calentamiento global por el uso de combustibles fósiles, inicialmente carbón, después petróleo y gas.

“La quema de combustibles fósiles produce bióxido de carbono y este produce a su vez el efecto invernadero y su concentración va paralelo a las glaciaciones. Las glaciaciones registradas en el pasado nunca superaron las 280 partes por millón y ahora estamos llegando a las 400 partes por millón. Los procesos geológicos son lentos, por el momento la temperatura no ha subido demasiado, pero solo es cuestión de tiempo, habrá que hacer más para reducir las emisiones, porque cuando el hielo de los polos y los glaciares se derrita aumentará el nivel del mar de manera importante”, dijo el científico.

En la última glaciación —que terminó hace unos 12 000 años—, el nivel del agua bajó más de 100 metros, ahora que la Tierra atraviesa por un periodo interglacial el nivel de los océanos puede subir, ¿cuánto?, no se sabe.

Alrededor del Polo Norte, sostuvo el doctor Molina, en la región de Siberia existe una  capa de hielo permanentemente congelada –permafrost–, debajo de esta se hayan acumuladas grandes cantidades de metano  que se están liberando como resultado del derretimiento del permafrost, lo que da un efecto invernadero más peligroso que el que produce el bióxido de carbono, y esto puede desembocar en un evento hipertermal como el que se tuvo hace 56 millones de años.

“También se está derritiendo el Polo Norte, que empieza a ser navegable, región donde el hielo está por encima del agua, que al derretirse no subirá de manera significativamente el nivel del mar, pero si se derrite el Polo Sur la situación será muy diferente, ya que una vez que se derrita y cese el efecto albedo —parámetro que influye en la regulación de la temperatura— aumentará la temperatura. Se calcula que una vez derretidos y transcurran varios años se tendrá un aumento del nivel del mar de un metro”.

Pero el problema no acaba ahí, pues Groenlandia, la mayor isla en el mundo después de la isla-continente Australia, tiene hielo acumulado en el 84% de su superficie. “Actualmente se incrementa al año de 3 milímetros a 1 centímetro en nivel del agua en los océanos, pero aún queda hielo acumulado en los polos y glaciares, lo que hará que el nivel aumente más, afectando considerablemente las zonas costeras, este proceso, no obstante, llevará siglos”, aseguró Eustoquio Molina.

“Este es uno de los problemas que puede acabar con el colapso de la civilización, no digo de la extinción del homo sapiens, y la causa de este evento de extinción es la gran proliferación del hombre moderno y su forma de vida”.
  

(Foto: AMC/Elizabeth Ruiz Jaimes.)

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